Templo y Ex Convento de Santo Domingo
La Parroquia de Santo Domingo está ubicada en las calles de Avenida Juárez y Zaragoza, en el centro histórico de San Juan del Río, Querétaro.
Sobre este lugar
Fundado en 1690, este convento nació como un espacio de apoyo y descanso para los misioneros que viajaban rumbo a la Sierra Gorda y que, durante el trayecto, enfermaban o necesitaban recuperarse antes de continuar su labor evangelizadora.
Su historia quedó ligada también a uno de los episodios más importantes del México independiente. El 6 de septiembre de 1823 llegaron a este lugar las urnas fúnebres que contenían los restos de importantes figuras de la Independencia, entre ellas Miguel Hidalgo, Ignacio Allende, Mariano Jiménez, Francisco Javier Mina y Pedro Moreno.
Los restos fueron velados en este recinto antes de continuar su recorrido, convirtiendo al convento en un sitio de gran valor histórico y simbólico. Hoy, visitarlo es acercarse a un espacio que conserva parte de la memoria religiosa y nacional de San Juan del Río.
Historia y raíces
El convento se fundó en 1690, autorizado por despacho del virrey Melchor Portocarrero Lasso de la Vega, Conde de Monclova, con un propósito muy concreto: atender a los misioneros dominicos que enfermaban en su camino para evangelizar la Sierra Gorda.
La construcción del templo avanzó más lentamente. En octubre de 1728, el prior fray José de Arciniega levantó la obra hasta los capiteles con el trabajo de peones de haciendas cercanas y el apoyo económico de los vecinos; el templo se dedicó finalmente el 1 de agosto de 1734 como el Santo Cristo de Predicadores.
Su momento más cargado de historia nacional llegó casi un siglo después: el 6 de septiembre de 1823, las urnas funerarias con los cráneos de Miguel Hidalgo, Ignacio Allende y Mariano Jiménez, junto con los restos de Francisco Javier Mina y Pedro Moreno, hicieron parada en este convento en su traslado hacia la Ciudad de México.






